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Teletrabajo, hogar y la brecha social







Las constantes ganas de perpetuarse en la cama, de pensar durante ese tiempo de ocio -¿o tal vez descanso?- en el hogar, se tornaron la realidad diaria a raíz de la pandemia.  La entonces simple alarma que implicaba el resguardo por unos días pasó a ser de meses y acá estamos a un año todavía conviviendo con el Covid 19. Eso en el dulce discurso de aquelles que cuentan con la tranquilidad de tener un teletrabajo.


 

¿Qué paso en el ámbito laboral?

LinkedIn y las redes sociales se volvieron los espacios de interacción para conseguir un trabajo. Los llamados empleos IT como: Programación, marketing, diseño UX/UI, entre otros,  se convirtieron en un rubro alto de contratación.

Mientras tanto y a la par, la curva de acceso iba en picada para los trabajos presenciales. Los pequeños negocios al no tener los espacios habilitados para su funcionamiento fueron cerrando. Como resultado fue quedando un montón de personas en el desempleo. Grave, y eso sin pensar en eses otres que al no contar con un trabajo formal, dependían de sus ventas o la recolección de residuos entre otras actividades que usualmente han pasado desapercibidas, pero que son sumamente importantes.

 
  Brecha social 

Al mismo tiempo la pandemia dejó muy claro que sí existe aún una línea diferenciadora que separa a una gran parte de la población de aquelles que logran mantener cierta estabilidad, y cuentan con ese respaldo que significa poder resguardarse en el hogar, pedir todo por delivery y en últimas mantenerse seguros dentro de casa. Sin duda, están al otro lado  aquelles que al cerrar o dejar de trabajar en un negocio o en la empresa y otros trabajos, quedaron sin salario y sin otros ingresos.  Sin trabajo presencial, el no poder  mantenerse con una actividad a distancia y  esa imposibilidad resultante de  sustentarse con lo básico y necesario,  gestaron una perturbadora agonía.

La pandemia ha dejado en evidencia distintas caras de la moneda, donde las diferencias y la inigualdad de condiciones son colosales. Eso sin hablar por un lado de los espacios habitacionales que pueden estar provistos de todas las comodidades y lujos o -por el otro- estar vacíos,  sin las condiciones básicas o ser demasiado pequeños para la cantidad de personas que residen en ellos.





  Sanidad mental 



También el hecho de que todas las actividades transcurran concentrados todo el día dentro del hogar,  incluyendo -además de  trabajar- hacer ejercicio, algún tipo de recreación o una mueca de ella, las tele-clases, la realización de  video llamadas, y más,   han acarreado   un montón de problemas a nivel de la salud mental. Solo mencionemos la sensación de soledad, ciertos efectos propiciadores de la constante sensación de encierro y los conflictos que se multiplican o se ven agravados dentro de  la burbuja que se convive.

Agrégale las múltiples preocupaciones si no puedes también tener el privilegio de aislarte y esos casos de urgencia o de necesario cumplimiento  en los que has de  salir corriendo con el riesgo de contagiarte y contagiar a otres y siempre  el miedo terrible a morir por el covid 19. Es sumamente importante poder reflexionar y tener presente la necesidad de mantener la salud mental, ya que el “habitual ahora” puede ocasionar muchos traumas, miedos y problemas de índole psicológico.

  Conectividad


Es sabido que para los teletrabajos un factor fundamental es la conectividad, y eso incluye tener la posibilidad de contar con Wifi,  ya que la comunicación, y las interacciones suceden de forma remota y virtual.

Pero entonces vemos la otra parte. Hay un gran sector de la población que está lejos de esa comodidad, y son todes aquelles que no tienen internet, o un dispositivo para acceder a la red.


  Rejunte

Claramente el tema del trabajo a la distancia trae a colación diversos temas que se ponen en tensión y construyen toda la complejidad que lo conforma. Existe una condición presente en todo lo descrito. La pandemia dejó en el ojo de la lupa la gran brecha de desigualdad… y también nos llevó a reconocer que hubo sectores que han podido reaccionar positivamente.  No todes contamos con las mismas condiciones, accesibilidad o recursos para poder sobrellevar épocas de crisis como la actual crisis sanitaria mundial.

Y es importante que por parte del Estado haya políticas públicas y planes de contingencia como el IFE (Ingreso familiar de emergencia), para poder apoyar a todes aquelles que se encuentren en condiciones de  vulnerabilidad.

También es relevante llamar a la solidaridad de la comunidad y pensar en una soberanía digital para que todes podamos acceder al internet, y contar con dispositivos que garanticen la inclusión de todes. Todas las instituciones han de juntar esfuerzos en esa dirección. Y vemos ese conjunto de iniciativas, como un objetivo importante para este nuevo mundo donde lo online, lo virtual va contribuyendo a construir futuro que según las grandes decisiones, puede ser para bien o de  una minoría o de la mayoría. Está en juego mucho. 




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